Analizo tu siniestro desde el primer día: partes de accidente, atestados, informes médicos y cualquier evidencia gráfica o testifical disponible. Cuantifico el daño corporal y material con criterios objetivos y actualizados, diferenciando entre secuelas, días de baja, daños morales, lucro cesante y gastos futuros. Esta valoración me permite fijar una expectativa realista y preparar una estrategia que combine negociación eficaz con la preparación procesal necesaria.
Ordeno pruebas médicas y económicas, cuantifico conceptos (daño corporal, lucro cesante, gastos) y redacto reclamaciones claras y verificables. Negocio sobre cifras y fundamentos, no sobre impresiones, y documento cada oferta para proteger tu posición futura.
Cuando conviene, impulso peritajes complementarios (médicos o biomecánicos), solicito historiales y coordino la obtención de facturas y certificaciones. Todo con un objetivo práctico: llegar a una propuesta que se pueda cobrar y que refleje el alcance real del daño.
Durante el proceso recibirás un plan con hitos, responsables y plazos, además de plantillas para recabar pruebas sin perder tiempo. Te indicaré qué documentos faltan, cómo conseguirlos y qué impacto tienen en la negociación o en el juicio. Así evitamos sorpresas y adelantamos el trabajo probatorio.
Si hay demanda, preparo escritos concisos y pruebas ordenadas para maximizar la claridad ante el juzgado. Tras la resolución, activo la ejecución y la localización de bienes si es necesario, vigilando intereses y costas para que la cuantía final sea la adecuada.
Mi meta es que recibas la indemnización justa con el menor desgaste posible: estrategia clara, evidencia sólida y una negociación firme respaldada por documentos, no por promesas.